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jueves, 7 de abril de 2011

Ahora es el turno de la mujer

“No podemos descansar mientras haya brasileños con hambre, familias en la calle, niños abandonados a su suerte (...) Agradezco especialmente y con emoción al presidente Lula. Tener el honor de su apoyo, el privilegio de su convivencia, aprender de su sabiduría son cosas que se guardan para la vida”

Estas palabras fueron pronunciadas por Dilma Rousseff, quien se ha convertido en la primera presidenta electa en la historia de Brasil. En la segunda vuelta de los comicios presidenciales, la candidata del Partido de los Trabajadores fue electa con más de 55 millones de votos, José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), obtuvo 44%.

Bajo el canto de “Ahora es el turno de la mujer” se celebró la victoria de quien es la décimo segunda mujer en ocupar un cargo presidencial en América, el cual ejercerá a partir del 1° de enero de 2011.

Las mujeres jugamos un papel muy importante en el desarrollo político de un país, sea como protagonistas del cambio, o como votantes en los procesos electorales del mismo.

La incursión de las mujeres en los ambientes políticos se ha dado a paso lento pero seguro y, sobre todo, firme. Ya sea desde cargos de elección popular, organizaciones no gubernamentales, o simplemente desde sus hogares o trabajos las mujeres hoy opinan sobre política, conocen de ella y, en algunos casos, se vuelven protagonistas de la misma.

Salir de un estado en donde no se tenía participación en el ejercicio de los derechos políticos y/o electorales, a tenerlos, es uno de los cambios culturales más importantes que se han dado en muchas regiones del mundo.

En la medida de lo posible, las mujeres han respondido y de buena manera a la adquisición de estos derechos que costaron muchos años de trabajo social y activista, pero aún falta camino por recorrer. Aún hay que vencer paradigmas machistas muy arraigados en la cultura mexicana y también hay que vencer la falta de interés de muchas mujeres en cuanto a la vida política del país.

Para que una mujer pueda ocupar la presidencia de la República es necesario que tenga la firme resolución de hacerlo, se necesita que sea honesta, trabajadora, con un deseo inagotable por aprender constantemente y que tenga el firme deseo de servir a su país y no a sí misma.

También es necesario que los políticos que se encuentran en los cargos de elección popular, sean capaces de generar procesos de transición, que sepan abrir las puertas a las mujeres y que aprendan a ceder terrenos que ocupan desde hace muchísimos años y que, desafortunadamente, no han sabido ocupar con dignidad y honestidad en la mayoría de los casos.

Si podemos lograr esto, algún día tendremos la presidenta que se espera de un gigante como México, tendremos un país que avance a pasos enormes hacia una total democracia y bajo esas condiciones, esa presidenta será indudablemente muy buena.

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