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miércoles, 6 de abril de 2011

#ColumnaTuitera “¿Para quién trabaja realmente el IFE?”

Columna publicada en www.sdpnoticias.com el 23 de octubre de 2010



Agradezco la sugerencia del tema a: @OSOPOLAR23

Cuando los tuiteros que me siguen eligieron el tema de la columna, inmediatamente vino a mi mente un asunto que, considero, ha puesto en claro la dimensión del problema en el que se encuentra el IFE, al dejar pasar una oportunidad de oro para que su autoridad pudiera hacerse valer y se impusiera el estado de derecho en el ámbito electoral.

Los pasados 12 y 13 de abril de este año, Televisa y sus repetidoras regionales en Oaxaca, transmitieron un video de 60 minutos sobre la toma de posesión como candidato de Eviel Pérez Magaña durante el tiempo comercial correspondiente a los noticieros de López-Dóriga y Loret de Mola. Ambas transmisiones ocurrieron después de que los conductores anunciaran un corte comercial en sus respectivos noticieros.

Tras un análisis especializado, se encontró que el video era un infomercial, un anuncio que buscaba presentarse como si fuera una nota periodística, lo cual era violatorio de la prohibición constitucional de adquirir tiempo televisivo por candidatos electorales.

En un hecho sorprendente, cuatro de los nueve consejeros rechazaron este análisis, e incluso rechazaron las amonestaciones que se dirigieron a Televisa, al PRI y al candidato. El consejero Marco Gómez fue quien defendió de forma más abierta los intereses de la televisora y el partido, como lo hace usualmente.

Me explico: el consejero Gómez fue apoyado por el partido verde -especializado en usar tiempo en televisión en forma ilegal con las playeras “yo soy verde”- para su llegada al IFE. Los otros tres consejeros que respaldaron su postura fueron Marco Baños, Francisco Guerrero y Virgilio Andrade, todos apoyados por el PRI para ocupar sus cargos.

El resto de los consejeros, que eran mayoría, tomaron en serio su responsabilidad y aceptaron la violación de la constitución, pero cometieron el gravísimo error de sancionar el acto con un simple regaño sin consecuencias jurídicas o políticas.

¿Para quién trabaja el IFE?, es una pregunta que tiene una simple respuesta: para quien ha colocado a sus consejeros en el puesto.

No es un tema poco conocido el de la falta de legitimidad que viene arrastrando la institución desde la imposición poco discreta y si muy criticada de Luis Carlos Hugalde, pero no fue solo ese el problema, inclusive tampoco lo es de forma exclusiva lo sucedido en el 2006. El verdadero problema es que ante actos completamente ilegales, el IFE sigue emitiendo “regañitos” en vez de sanciones, sigue solapando violaciones a los derechos político-electorales de los ciudadanos, sigue preocupado en que los ingresos de sus funcionarios sea cada vez más altos y más importante aún, sigue perdiendo de vista su responsabilidad de dar certeza electoral a un país que tanto la necesita.

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