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jueves, 7 de abril de 2011

Determinación y valor.

Columna publicada en www.sdpnoticias.com el 10 de noviembre de 2010

A pocas semanas de que Marisol Valles García se hiciera cargo de la jefatura de la policía del municipio Práxedis G. Guerrero, dos mujeres más han tomado la decisión de hacerse cargo de dos comisarías, ambas del Estado de Chihuahua.

Verónica Ríos Ontiveros ha sido electa comisaria en El Vergel, mientras que Olga Herrera Castillo se encargará de los mismos asuntos en el poblado Villa Luz. Ambas mujeres, son amas de casa, quienes han decidido “ayudar a su pueblo”, como lo dijo Herrera Castillo.

La dimensión de los problemas delictivos en el Valle de Juárez, ha dejado hasta el momento, cinco poblados en los cuales las elecciones para elegir comisarios se declararon desiertas, porque ningún habitante de ellas se registró como candidato para ocupar dichos lugares.

Aún a pesar del miedo que genera la ola de violencia que sacude la región, causado por diversos delitos, entre los que destacan los secuestros e incendios a los pocos negocios que existen en estas pequeñas regiones, ambas han decidido aportar sus deseos de servir y mejorar las comunidades en las que viven.

Probablemente se preguntarán qué cualidades pueden tener una estudiante de 20 años y un par de amas de casa, que hagan la diferencia en una zona en la que la violencia se ha vuelto una forma de vida. A mi parecer, cuentan con dos realmente importantes: determinación y valor.

Alfred Victor de Vigny, escritor francés, dijo algo que me vino a la mente al pensar en estas mujeres: “Las personas fuertes crean sus acontecimientos; las débiles sufren lo que les impone el destino.”

He sido duramente criticada por mi rechazo a la estrategia del gobierno federal de llevar a las calles y a la vida diaria de la gente una lucha entre las fuerzas armadas y los cárteles del país. Se me ha preguntado si prefiero a los narcos en las calles que al ejército, la respuesta por supuesto es no, lo que si preferiría es ver caminando sin ningún problema en esas mismas calles a todas las personas que han muerto a la vuelta de la esquina, en sus jardines, en sus puertas, en el interior de sus casas, en las paradas de los camiones, etc.

La importancia del ejército en la vida nacional y en la seguridad de los mexicanos es innegable, pero me parece una estrategia muy peligrosa acabar con las organizaciones delictivas pagando el altísimo precio de la sangre de los mismos compatriotas que se derrama sin lograrse el objetivo buscado: la droga sigue en las calles, los cárteles aún persisten, se reorganizan y es más, se abre plaza a unos, aniquilando a otros.

Pienso que esta estrategia es fallida, porque las balas no son las que detendrán el narco y mejorarán el país, son las personas como Marisol, Verónica, Olga y muchos otros que en el diario vivir muestran que con determinación y valor se crean los acontecimientos de nuestras vidas y que podemos dejar de ser víctimas de un destino que por apatía, desinterés o simple miedo a pensar de forma diferente a los demás, nos es impuesto.

Sangre por sangre nunca ha sido, ni es, ni será la mejor forma de acabar con consecuencias si no se busca solución a los problemas de fondo. Para derrumbar un edificio en ruinas, es necesario hacerlo desde los cimientos.

Solamente por medio de actos no violentos organizados, puede vencerse a la violencia organizada, de todos tipos y a todos niveles. Esto ya ha sucedido en otras partes del mundo, ¿por qué en México no ha de ser posible?

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