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jueves, 7 de abril de 2011

Las empresas antes que la reforma

Columna publicada en www.sdpnoticias.com el 04 de noviembre de 2010.
El día de ayer se discutió el dictamen Antiobesidad en la Cámara de Senadores en lo que fue más que nada, un debate y una guerra de dimes y diretes entre los senadores del PAN y del PRI.
Uno de los puntos más interesantes en la discusión fue el protagonizado por la senadora del PRI, María del Socorro García Quiroz, quien ha sido señalada por otros senadores de estar representando intereses de  una empresa en particular y de estar autorizada por su bancada para detener la reforma que en buena forma, perjudicaría los intereses de empresarios dedicados a la fabricación y comercialización de productos que se pretenden eliminar de la venta en las escuelas.
Toda esta situación fue generada cuando se dio a conocer que la senadora tiene conflictos de interés por su relación con la familia Ruiz, que controla una embotelladora en Querétaro de la empresa Coca-Cola.
La senadora subió a defenderse por “diversas injurias” emitidas en su contra, y destacó que lo revelado por EL UNIVERSAL es solo parte de un falso debate, ya que el dictamen no incluye productos y bebidas que afectan a los niños, por lo cual ella no podría ser señalada como defensora de la refresquera ya que el dictamen original solo “limita” la venta y publicidad de comida chatarra.
Por su parte el senador Fernando Castro Trenti, propuso que en el dictamen se prohíba la venta de productos que causan obesidad, pero no solo eso, lanzó un reto al decir que quien no vote por la prohibición de estos productos, evidenciará que está del lado de las empresas, haciendo clara alusión a García Quiroz.
Tras una intensa sesión de respuestas por alusiones, puntos en pro y en contra, etc., justo cuando las cosas parecían haberse calmado, y cuando ya se había incluido en el dictamen la prohibición de venta de alimentos y bebidas chatarra, así como la publicidad de la misma en escuelas y centros deportivos, el Senado cedió terreno y canceló estos cambios a propuesta del PRI.
De esta forma, lo que parecía ser una reforma con lo necesario para contrarrestar el problema de salud pública tan grave que existe en México, como lo es la obesidad infantil, pasó de ser una reforma con “dientes” a ser una completamente blanda y sin filo.
Por estos hechos, el paquete de reformas solo fue aprobado en lo general, dejando pendiente la votación en lo particular de los artículos reservados, los cuales volverán a pasar a comisiones para su análisis y/o modificación, lo cual podría lograr que permanecieran detenidos otros dos años más.
Se tiene planeado que el día de mañana, estos artículos se sigan discutiendo, pero valdría la pena reflexionar el terrible papel que están jugando los senadores en lo que debería ser una cuestión fundamental y de simple resolución: la salud de los niños está por encima de cualquier corporación. Tan simple y sencillo como eso.

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