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jueves, 7 de abril de 2011

A leer se ha dicho

Columna publicada en www.sdpnoticias.com el 08 de noviembre de 2010.



De acuerdo a estadísticas publicadas por CONACULTA, al menos 30% de las librerías del país desaparecieron en los últimos 15 años, y de 2004 a la fecha se concentra la mitad de los cierres.

En México las personas leen en 365 días un promedio de 2.9 libros, y en general, el el 33.5% de los mexicanos no consultó un solo libro en todo el año. 10% leyó más de 11 textos, casi uno al mes.

Proporciones casi iguales en gusto y disgusto: al 15.4% de los connacionales les gusta mucho leer y al 33.3% sólo les gusta, en contraparte al 36% al que le gusta poco y el 15.3% al que no le agrada hacerlo.

Con estas estadísticas podemos ver que a la mayoría de los mexicanos no sólo no les gusta leer, no les gustan los libros ni siquiera en calidad de cosa, no les encuentran utilidad ni para substituir una patita desvencijada de algún mueble.

Otras estadísticas que provienen de la OCDE y la Unesco en su estudio “Hábitos de lectura”, se le otorga a México el lugar 107 en una lista de 108 países considerados. Según esos estudios, el mexicano promedio lee 2.8 libros al año, hay sólo una biblioteca pública por cada quince mil habitantes y el cuarenta por ciento de los mexicanos nunca ha entrado, ni por error, a una librería.

Pero no todo es culpa del mexicano, la lectura simplemente en muchos casos es un reflejo del mal sistema educativo del país. Para muestra un botón, si usted que está leyendo hace memoria, ¿cuántos de sus compañeros de preparatoria o licenciatura acudían frecuentemente a bibliotecas, librerías, etc.? Me imagino que no muchos. ¿Cuántos de los maestros se esforzaban por exigir con sus clases la lectura de diversos libros o la investigación profunda en las bibliotecas? Si en el nivel medio-superior nos cuesta trabajo recordar a más de 5 compañeros que lo hacían, en nivel básico es aún menor el índice.

Y pueden estar pensando que la situación económica del país no está para andar comprando libros, es verdad, la situación es bastante preocupante, y si hay lugares en los que las personas apenas tienen para comprar alimentos, muchísimo menos tendrán para comprar libros y ni hablar de encontrar una biblioteca cerca de sus casas. Pero esa es harina de otro costal.

Yo hoy le escribo a usted, que tiene acceso a internet, que tal vez tenga un iPhone o un Black Berry o digamos, medios suficientes como para poder disponer de un poco de dinero para comprar un libro de vez en cuando. ¿Ha visitado alguna biblioteca en los últimos dos meses? ¿Ha acudido a alguna librería a comprar algún libro? ¿Ha utilizado el internet como medio de lectura de periódicos, revistas, libros electrónicos, etc.?

Si la respuesta es sí, lo felicito, está entre el 15.4% de los lectores mexicanos. Si la respuesta es no, pues ya sabe en qué sector se ubica, pero no se preocupe, para todo en este mundo hay solución menos para la muerte.

El día de hoy yo agradezco mucho a mi abuela, una señora maravillosa que me enseñó a leer a los 4 años y que tuvo el gran atino de regalarme un libro en cada cumpleaños. Sin ella, probablemente no sería lo que soy porque definitivamente “somos lo que leemos.”

Y para empezar a ser mucho más de lo que ya somos e incentivar un poquito a aquellos a quienes no les guste mucho la lectura, les sugiero algunos libros de esos que me regaló la abuela:

1.       El Principito – Antoinde de Saint Exupéry (primer libro que leí en la vida)
2.       Momo – Michael Ende
3.       Orgullo y Prejuicio – Jane Austen
4.       El Cantar de los Nibelungos - Poema épico anónimo.
5.       La Odisea - Homero
6.       100 Años de Soledad – Gabriel García Márquez
7.       El Evangelio Según Jesucristo – José Saramago
8.       La Madre – Máximo Gorki
9.       Crimen y catigo – Fiódor Dostoyevski
10.   De Noche Vienes – Elena Poniatowska
11.   El Llano en Llamas – Juan Rulfo
12.   Breve Historia de México – José Vasconcelos
13.   Veinte Poemas de Amor y Una Canción Desesperada -  Pablo Neruda
14.   Grandes Esperanzas – Charles Dickens
15.   La Metamorfosis – Franz Kafka

Prometo que la mujer tenía buenos gustos, confíen en la abuela, era bastante sabia. Casi todos los consiguen en librerías de libros viejos, a muy buen precio sin que el dinero se vuelva una complicación o, por supuesto, en internet sin costo alguno.

Hagamos del país un algo mejorcito con nuestras lecturas diarias, así también se hace patria.

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