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miércoles, 6 de abril de 2011

"A mi en cambio, me llaman a comparecer."

Columna publicada en www.sdpnoticias.com el 22 de octubre de 2010.

Y así es, a Carlos Salinas de Gortari se le invita de manera especial al IFE, a Andrés Manuel no se le invita, se le cita. Con gritos de apoyo de sus simpatizantes como fondo -que se escuchaban aún en el interior de las instalaciones-, Andrés Manuel López Obrador compareció.

Tal como lo escribí hace un par de días, López Obrador hizo gala de algo que se ha perdido en la mayoría de los políticos actuales: honestidad.

Durante su comparecencia, mencionó que no ha incurrido en actos anticipados de campaña, ya que no ha solicitado el voto a favor de ninguna persona o partido, en ningún momento. También señaló que considera responsable a Felipe Calderón de la actual tragedia nacional en la cual se encuentra México ya que su ineptitud y mal gobierno se demuestra en hechos de la vida cotidiana.

“Yo no daño la imagen presidencial, la denigra quien no ha sabido estar a la altura de las circunstancias y de los anhelos del pueblo, envilece la investidura quien me acusa de ser un peligro para México…” dijo.
Expresó que el asunto por el cual se le llamó a comparecer no es jurídico, sino político y así es. Por medio de estos hechos, el IFE se convierte nuevamente en un juez, no de hechos violatorios de la ley, sino de opiniones violatorias de los intereses de los poderes económicos de este país.

Andrés Manuel hizo también una mención especial de los requerimientos que le hizo el IFE sobre información acerca de sus ingresos, el pago de impuestos, utilidades, cuentas bancarias en México y el extranjero y otros activos circulantes, los cuales presentó con la debida documentación que les daba sustento, haciendo la clara solicitud de que los mismos se requirieran a todas las partes involucradas en el proceso. Esperemos que suceda, me interesa mucho saber la comparación entre lo que posee AMLO y lo que posee Elba Esther Gordillo.

La nave de batalla en la que se ha convertido López Obrador, no va a hundirse con misiles de mentiras pretendiendo encontrar defectos económicos, fiscales, de evasión, elusión o engaño, porque no existen. Tampoco va a ser hundida con el cañón de la deplorable retórica jurídica que pretende generar engaños. México no es el mismo que era en 2006, el fracaso de Calderón y su gobierno han enseñado a todos, o al menos a quienes queremos verlo, que lo que tiene un mal inicio, no puede tener un buen final.

“Con el retroceso del país en los indicadores internacionales, la ausencia del Estado de Derecho en extensas regiones, el temor y el miedo de la población, la inseguridad pública,  los cerca de 30,000 muertos por su estrategia fallida contra el crimen organizado, se tiene un recuento que bastaría para saber que el propio Calderón es quien menoscaba la imagen presidencial y degrada a las instituciones.” Qué razón tiene López Obrador.

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