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miércoles, 1 de junio de 2011

Cae la primera de las valientes

Chihuahua es uno de los estados más afectados por la violencia y los asesinatos atribuidos al narcotráfico, sobre todo en la zona fronteriza de Ciudad Juárez y sus alrededores, donde se han registrado más de 2.700 asesinatos en lo que va de año atribuidos a una disputa de los cárteles de Juárez y Sinaloa.
Duró escasamente mes y medio en el puesto antes de morir acribillada. Hermila García Quiñones, quien fuera la primera mujer mexicana en convertirse en jefa de la policía, fue asesinada la mañana del lunes, unos cinco minutos después de haber salido de su casa, por un grupo de hombres armados cuando se dirigía a su trabajo, como directora de Seguridad Pública del municipio de Meoqui, al sur de Chihuahua.
Al parecer, los sicarios la seguían en dos camionetas y le dieron alcance a la altura del poblado de Los García. Sucedió en menos de dos minutos frente a una tienda de importaciones y no hay testigos. Y si los hay, como en muchos casos, a causa del miedo en la región, no van a declarar.
García accedió al cargo el pasado 9 de octubre, fecha en la que se convirtió en la primera mujer policía de todo el país con 90 agentes bajo su mando. Anteriormente, fue fiscal federal en la ciudad de Delicias, en el mismo Estado, de acuerdo a informes de El Universal. Era soltera, sin hijos y se convirtió en la primera mujer al frente de una policía municipal. Otras mujeres han seguido su ejemplo y me parece importante nombrarlas, nuevamente: Marisol Valles García, Verónica Ríos Ontiveros y Olga Herrera Castillo.

 No es la primera vez que el narcotráfico mata a mujeres de las fuerzas de seguridad. En 2008 fue asesinada la directora administrativa de la policía en Ciudad Juárez, Silvia Molina.

Pero no solamente es un problema que se desarrolle contra mujeres en mandos policiales, es un problema contra mujeres de todas edades, de todos sectores sociales y de todas profesiones u oficios, aún no olvidamos, ni olvidaremos los cientos de muertes de mujeres que aún siguen sin ser sancionados en la entidad. Pero el problema es más grave aún que eso, es un problema que ataca a todas y cada una de las familias que viven en Cd. Juárez y sus alrededores y que atacan a México en toda su extensión territorial y más allá de sus fronteras.

Hasta hace algunos años, los cárteles tenían la política: “ni mujeres, ni niños”, hoy pareciera que esta política es “mujeres, niños y todos los demás”, y tal vez en ese orden.

Es difícil encontrar actualmente una amplia variedad de temas sobre los cuales escribir, básicamente todos son el mismo, el problema de inseguridad del país. Pero en esta ocasión me pareció importante hacer una mención especial a este caso, en el que no solo es una jefa policiaca quien ha muerto, sino que fue la primera en tener bajo su mando a una cantidad considerable de policías, una mujer que rompió con las reglas establecidas y profundamente arraigadas en las instituciones de seguridad pública, una mujer que estuvo dispuesta a aceptar un cargo que, como lo hizo, cobró tal valentía con su vida.

También me parece importante que recordemos a todos aquellos miembros de cuerpos policiacos y militares, que día a día procuran salvaguardar a la sociedad cumpliendo con su deber cabalmente. Es muy cierto que el sistema policiaco y que también los militares violan muchísimos derechos de los ciudadanos en diversas ocasiones, es cierto que utilizan medios como la tortura para alcanzar sus fines, pero no podemos por esto olvidar a aquellos que sí cumplen su labor con cabalidad y sobre todo, con respeto por las personas a quienes se han comprometido a proteger. A Hermila y a  ellos, en especial, hoy les doy las gracias.

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