Seguidores

miércoles, 1 de junio de 2011

La leña no produce ni flores, ni frutos.

Suecia fue el primer país en instituir en el mundo el “Día del Árbol”, esto ocurrió en 1840 cuando en dicho país se tomó conciencia de la importancia que tienen los recursos forestales, el cuidado que debe darse a los árboles, y la relevancia de que se enseñara a los niños, desde temprana edad, el valor que tiene un árbol.
Esta costumbre ha ido creciendo poco a poco, en muchas partes del globo, sobre todo en los países de “primer mundo”, en los que en este asunto, se tiene un poco más de conciencia respecto al valor que debe darse a los árboles.

En nuestro país, a pesar de que existen leyes y reglamentos que protegen los árboles de nuestro país, el principal enemigo de ellos es, curiosamente, el mexicano.

Me permito narrar un poco el lugar en el que vivo: está ubicado a 10 minutos del centro de la ciudad, es un lugar histórico, que cuenta con ruinas arqueológicas, edificios modernos, historia de sobrevivencia a tragedias naturales y un faro increíble que nos acaba de regalar la UNAM, también es aún un espacio de convivencia sana y donde la gente puede salir a caminar, entre muchísimos jardines, sin que el tráfico sea un factor a tomarse en cuenta.

Es un lugar donde vive gente muy buena, muchos adultos mayores que salen a sentarse al sol por las mañanas, muchos niños y jóvenes que van a las escuelas que se encuentran aquí mismo y el resto, gente trabajadora… salvo los pelmazos, que en todos lados hay.

Y del idílico Tlatelolco, quiero salir al Tlatelolco que cae víctima de esos pelmazos, que en muchas ocasiones ocupan puestos de administración de edificios, entradas o ahora integran los dichosos Comités Ciudadanos.

Pues bien, hace un par de semanas denuncié muy molesta vía twitter una poda de árboles, que muy bien definió un tuitero como una “joda de árboles” enfrente del edificio en el que vivo. Total, que de aquel chorro de jardín, nomás quedó un chisguete, sin importar lo que dijimos varios vecinos ante la deforestación de un jardín, la gente de servicios urbanos de la Delegación Cuauhtémoc, simplemente se limitó a reírse de los ciudadanos molestos, diciendo que seguían órdenes del jefe delegacional.

No nos extrañó demasiado, ya que Agustín Torres, jefe delegacional en Cuauhtémoc no se destaca precisamente por ser un buen delegado, de hecho, la última vez que visitó terrenos tlatelolcas, fue en campaña, junto con el ahora diputado local José Luis Muñoz, y bueno, sale sobrando decir que en la contienda interna del PRD ganaron por usar recursos de la delegación, (Muñoz era delegado con licencia) comprando votos a destajo en un video que salió hasta en tv y que, desde entonces, la única vez que intentó venir, salió abucheado por todos, ya que de trabajo, nada.

En fin, volviendo a la poda. La intervención de la delegación en la tala de los árboles ubicados frente al edificio ISSSTE 1, fue solicitada por tres pequeñuelas mentes pertenecientes a Isabel Sánchez, Patricia Jiménez y Patricia “N”, nefasto personaje que supervisó de manera personal la eliminación de diversos árboles, ramas principales y todo lo que pudiera representar vida y oxígeno en el sector, los motivos: las hojas de los árboles evitaban que desde su casa pudieran ver sus coches.

El problema con la sociedad mexicana, con todos, es que tenemos “exigitis aguda”, nos gusta exigir que las autoridades cumplan sus obligaciones, que los maestros eduquen bien a los alumnos, que todas las cosas que necesitamos se nos proporcionen y si no, nos molestamos y nos manifestamos tomando calles, enviando oficios a las autoridades, etc.

Todo eso está perfecto, pero entre la exigitis que padece la sociedad, la vacuna del cumplimiento cívico se olvida, cuando gran parte de los problemas que enfrenta nuestro país se deben también a la falta de interés de la sociedad en actuar por lograr que las cosas mejoren. Es cierto que debemos exigir, pero para que podamos reclamar un derecho, también debemos cumplir la obligación que conlleva. Es responsabilidad de los ciudadanos cumplir con obligaciones, educar a los hijos en casa y así, cumplir en general con las mínimas normas cívicas que incluyen tirar la basura en su lugar… y eso ¡cómo cuesta trabajo!

Puede ser que alguien diga que simplemente se trata de unos cuantos árboles, sin embargo, Tlatelolco también está siendo atacado por el gobierno del Distrito Federal, ya que mientras construye la línea 3 del metrobús, se ha dado a la tarea de derribar aproximadamente 50 árboles, en perfecto estado y que, a juicio de los que vivimos aquí, podrían haberse salvado, sobre todo, porque se llegó a un acuerdo que el GDF no cumplió.

Pues así es esto, entre vecinos inconscientes y gobiernos transportistas, Tlatelolco está siendo sujeto de talas abrumadoras, de maltrato de animales, de olvido y descuido de las áreas verdes por parte de la Delegación y si esto sucede en una de las unidades habitacionales más importantes de América Latina, seguramente en otros sectores de la ciudad ocurre lo mismo, al amparo del siempre entreguista silencio de los ciudadanos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario