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miércoles, 1 de junio de 2011

Liu Xiaobo

Han pasado cien años desde la redacción de la primera constitución china. En 2008 se celebra igualmente el 60º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el 30º aniversario de la aparición del “Muro de la democracia” en Pekín y el 10º aniversario de la firma del Pacto Internacional de derechos cívicos y políticos [de las Naciones Unidas] por parte de China.”

“Nos acercamos igualmente al 20º aniversario de la masacre de los estudiantes que se manifestaban a favor a la democracia en la plaza de Tiananmen.”

“El pueblo chino, que soporta una situación desastrosa en materia de Derechos Humanos y protagonizó innumerables luchas a lo largo de estos años, constata con claridad que la libertad, la igualdad, y los derechos del hombre, son valores universales de la humanidad, y que la democracia y un gobierno constitucional son un marco fundamental para preservar estos valores.”

“Alejándose de tales valores, el enfoque del gobierno chino en cuanto a la “modernización” resulta desastrosa, privando al pueblo de sus derechos, destruyendo su dignidad y corrompiendo el transcurso normal de las relaciones humanas.”

“En consecuencia, nos planteamos la siguiente pregunta: ¿hacia dónde va China en el siglo XXI?; ¿Continuará con su “modernización” autoritaria, o se adaptará a los valores universales, se vinculará al derrotero común de las naciones civilizadas y edificará un sistema democrático? Resulta imposible eludir estas cuestiones.”

Estos son los párrafos iniciales de la Carta 08, un manifiesto firmado por 303 intelectuales y activistas, entre los que se encontró Liu Xiabo. Dicho documento fue firmado posteriormente por otras ocho mil personas, su finalidad: promover la reforma política y la democratización en la República Popular China.

A consecuencia de su participación activa en la firma de este documento, y por la promoción constante que hacía de los derechos fundamentales de sus compatriotas a través de sus textos, conferencias y opiniones en general, el 8 de diciembre de 2008, fue detenido, siendo formalmente arrestado el 23 de junio de 2009 bajo sospecha de "incitar la subversión contra el poder del Estado". Fue procesado con los mismos cargos el 23 de diciembre de 2009, y condenado a 11 años de cárcel el 25 de diciembre pasado. El 8 de octubre de este año fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz.

En una carta publicada en octubre pasado por el semanario francés Courrier Internacional y reproducida por el semanario Proceso en su última publicación, Liu Xiaobo, escribe a su esposa Liu Xia, lo que han sido para él estos últimos años, desde 1989 cuando era un profesor respetado y un intelectual popular. “Con frecuencia era invitado a expresarme un poco por todos lados, incluyendo Europa y Estados Unidos. Siempre me fijé con exigencia expresarme con franqueza, asumiendo mis palabras con dignidad, fuera en mi vida personal o en mis criterios”.

En esta carta, no solamente permite que conozcamos lo que para él han sido estas experiencias de represión, persecución y encarcelamiento, sino que nos deja ver también los ideales de un hombre que ha dedicado su vida profesional y personal a la lucha contra un régimen opresor, preocupándose por el progreso y el desarrollo de su país, por la evolución de su sociedad, aún cuando esto ha significado que él mismo renuncie a la libertad, “oponiendo a la hostilidad del poder una gran bondad, disolviendo el odio en el amor”, tal y como lo dice en sus propias palabras.

A pesar de la rigidez del sistema, incluso en el ámbito político -donde Liu expresa que los cambios son más lentos-, ha podido notar una tolerancia creciente frente a la diversidad de la sociedad. Uno de estos cambios se dio en 2004, cuando la Asamblea Nacional Popular revisó la Constitución e introdujo por primera vez la frase “el Estado respeta y protege los derechos del hombre”, con lo que se incorporan los derechos fundamentales al sistema jurídico chino, un gran avance, sin duda.

“De estas experiencias personales yo he extraído la certidumbre de que los progresos políticos en China no van a detenerse. Soy verdaderamente optimista en cuanto a la llegada de una China libre en el futuro, porque ninguna fuerza es capaz de frenar la aspiración humana a la libertad”

El gobierno de Beijing le impide acudir a la ceremonia de premiación que se realizará este viernes 10 en Estocolmo, Suecia. Se le impide acudir a la entrega del premio que honra su vida y su trabajo, sin embargo, muchos le honramos porque mentes como la suya, voces que no son silenciadas, son lo que la humanidad necesita, para que la aspiración a la libertad se manifieste, siempre.

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