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miércoles, 1 de junio de 2011

Otra bala

El terror nuevamente se apoderó de las personas, ahora, en el estado de Michoacán, en donde el día de ayer las principales vías de comunicación, así como diversos puntos de la entidad, fueron testigos del enfrentamiento entre elementos federales y miembros del cártel “La Familia Michoacana”.

De acuerdo a las declaraciones del vocero de seguridad del gobierno federal, Alejandro Poiré, durante las horas transcurridas en el enfrentamiento, falleció uno de los líderes de “más alto nivel” del cártel, de quien, se reservó el nombre.

De quienes no se reservo la información, y a quienes si tenía confirmados, fue a los dos miembros de la policía federal que fallecieron, así como otros tres civiles, entre los que se encontraba una bebé de ocho meses, y una joven de 17 años, hija del ex alcalde interino de Apatzingán.

En los anexos del 4° informe de gobierno que Felipe Calderón entregó en septiembre pasado, se informa que por delitos contra la salud, o vinculadas con el narcotráfico, han sido detenidas 29,362 personas en 2007, 28,597 en 2008, 40,950 en 2009 y 15, 844 en 2010, hasta finales de junio.

Con estas cifras podríamos suponer que hechos como los sucedidos en Michoacán –y en diversas partes de la República- pueden hasta cierto grado, ser justificados, ¿los delincuentes implicados en el narcotráfico están siendo detenidos, no? Sin embargo, cuando se detalla el número de personas que están detenidas, las cifras son completamente diferentes, y desmienten por completo el discurso del éxito de la lucha contra el narcotráfico y, por supuesto, ponen en tela de juicio toda la estrategia del gobierno federal en una lucha que, ni siquiera en números otorgados por la propia presidencia, se va ganando.

Los números de las personas recluidas son los siguientes: en 2007 había 212,841 personas presas en México, en 2008 eran 219,754, en 2009 eran 224,749 y en junio de 2010, la cifra  223,225 personas.
Lo anterior nos indica que el aumento neto de personas presas en el sexenio ha sido de 10,384. Esto significa que hay más de 103 mil personas que se reportan como detenidas, pero que no aparecen en las cifras de personas recluidas en el país. Si con las cifras de detenidos suponíamos que la lucha valía la pena, con el número de desaparecidos en las cárceles, ¿podemos decir lo mismo?

Con estos datos, me parece que es del todo incorrecto decir que la estrategia actual es la correcta para acabar con el narcotráfico, por el contrario, esta estrategia, lo único que va a causar es la muerte de muchísimos más civiles y dentro de esos, muchos menores de edad y para mala fortuna de los mexicanos, Calderón ha asegurado que no solo no va a detenerse, sino que la escala de ataques al narco (o a la sociedad, como gusten ustedes llamarlos) no se va a detener.

Los datos anteriores pueden consultarlos en el link http://www.eluniversal.com.mx/editoriales/50492.html en el cual se formula también la pregunta ¿y dónde están esos detenidos?

Bueno, pues sumándome a esa pregunta, también me gustaría formular algunas de mi parte: ¿Hasta cuándo se va a intentar engañar a la gente dando informes que después, la misma presidencia va a desmentir, en algo que no es precisamente del conocimiento general como un anexo del informe de gobierno? ¿Hasta cuándo la gente va a seguir creyendo lo que Dórgia, Loret de Mola, y la bola de tercer grado, promocionan como una campaña exitosa contra el narco? ¿Hasta cuándo le va a tocar al Chapo? Los únicos que estamos perdiendo, día a día, somos nosotros, no los grupos de narcotraficantes que demuestran día a día, estar mejor organizados que Calderón, su gabinete y sus ideas.

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