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miércoles, 1 de junio de 2011

Un paso contra la discriminación

Si bien es cierto que en la capital del país aún necesitamos muchísimos avances como para poder decir que se encuentra entre las ciudades vanguardistas del mundo, me siento bastante contenta de que se esté dando entrada a cambios tan importantes como una verdadera igualdad, por lo menos legislativa, en beneficio de los sectores minoritarios de la población.
El Distrito Federal da otro paso importante en la lucha contra la discriminación, la Comisión de Derechos Humanos aprobó en lo general la Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación en el Distrito Federal, que crea como órgano desconcentrado el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México, que pasa de ser un órgano colegiado interinstitucional, a un órgano descentralizado, con personalidad jurídica y patrimonio propios y sobre todo, con autonomía técnica y de gestión.
Este dictamen también adecúa las conductas consideradas como discriminatorias a los estándares internacionales y a su vez, amplía el catálogo de las razones por las que se puede decir que una persona es sujeta a discriminación, lo cual pretende brindar certeza a los grupos y comunidades que, históricamente, han sufrido de esta lacerante conducta.
Contará también con una Junta de Gobierno, y una Presidencia del Consejo como órganos de descentralización, y se prevé que se instale una Asamblea Consultiva integrada por ciudadanos y académicos.
Esto básicamente quiere decir, que el ordenamiento jurídico en protección de las personas más vulnerables ha mejorado y está en marcha la creación de dicho consejo, como un organismo independiente que pueda realmente actuar sin presiones externas.
Ahora, otra cuestión aparte es la sociedad de la Ciudad de México… “capital en movimiento” de acuerdo al lema del Mejor Alcalde del Mundo (que es tema de otra columna). La actitud discriminatoria de muchísimos, si no es que de todos los capitalinos, ¿se encuentra realmente en un movimiento constante en aras de mejorar?
De poco servirán las instituciones de prevención y eliminación de la discriminación en la capital –por no mencionar las de nivel federal- si los ciudadanos no se dan cuenta que los actos de misoginia, homofobia, racismo por origen étnico o cosas más sencillas pero igual de hirientes, como hacer menos a una persona por el oficio que desempeñen son actos de discriminación.
Esperemos que al igual que estas leyes progresistas, que buscan poner el plano de la igualdad al mismo nivel que el de otras partes del mundo, tengan muy pronto una sociedad que también se ponga la meta de llevar a este país a otros planos, a mejores vistas.

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