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jueves, 29 de septiembre de 2011

Un Coro y Un Corazón

Esta columna la publiqué el mes de mayo de este año en SDP Noticias, tras haber asistido a un evento maravilloso, en donde pude constatar lo que en este texto narro. Espero que les guste.

En México, el arte y la cultura son probablemente, dos de los aspectos más desatendidos en el país y a los que, de forma urgente, se debe dar atención e importancia.


Pero no solamente es responsabilidad del gobierno la difusión de la cultura y el arte mediante políticas públicas que los impulsen, es también responsabilidad y-me atrevo a decir- obligación de todos los mexicanos, aprovechar las oportunidades que tenemos de disfrutarlos.

En este marco me permito comentarles que tuve la oportunidad de asistir a un evento que reunió personalidades del mundo del cine, el teatro, el periodismo y la política, entre otros, que se realizó en apoyo a un proyecto cinematográfico al sur de la ciudad.

He de confesar que el evento me resultó un tanto mal planeado y un poco carente de buena logística. Sí, la finalidad del mismo me parece noble, sin embargo los medios se quedaron un poco cortos.

Aún así, me permito destacar la presentación del Coral Maestoso, integrado por Alberto Arista Jalife, Andrea Miranda Castañón, Ángel Mendoza,  Ayari Lueders Monsiváis, Claudia Angélica Muñoz Gazca, Daniela Lizbeth Enríquez González, Eduardo Serna Márquez, Eliot Yael Lara Pineda,  Elisa Margarit Esqueda Fabela,  Erandy López Toledo, Erick Obed Sánchez Islas,  Estefany Sánchez Veloz,  Florinda Nicacio Casanova, Gorky O. Guido S.,  Javier Espitia, Juan Carlos Miranda Flores, Julieta Miranda Castañón, Manuel E. Rangel García, Maria Alejandra Esqueda Fabela, María del Consuelo Arroy, Melina López Cristobal, Raquel García Altamirano y Rogelio Otero González, acompañados al piano por Sara Lilia Vélez Xicoténcatl y dirigidos magistralmente por Vera Patricia Cruz Nieto, quienes, a pesar de todos los factores en contra que tenían, como una mala ubicación, la falta de audiencia que pudiera escucharlos (ya que la mayoría de los asistentes estaban dos niveles arriba) y el aroma a comida que abundaba en el lugar donde estaban, dieron muestra de lo que la calidad, el profesionalismo y el amor por el arte, pueden lograr.

Gracias a los integrantes de este coro y a sus voces que pintaban paisajes hermosos en el ambiente, se logró una de las finalidades que tiene el arte: hacer cambiar a una persona tras haber sentido, vivido y experimentado una creación artística.

Este fue el caso de Cristian, un joven de la calle que, al escuchar al coro mientras caminaba afuera del restaurante, se detuvo, se acercó a la ventana y con una mano discreta, empujó el vidrio un poco para escuchar mejor.

Entre acordes de Verdi, Puccini, canciones como Un Viejo Amor, Ojos Tapatíos y la belleza de Te Quiero, poema de Mario Benedetti, musicalizado por Alberto Favero, Cristian tuvo lo que seguramente fue su primer acercamiento a un coro de gran categoría.

Es precisamente por estas dos razones que el evento valió la pena, la primera fue haber tenido la oportunidad de escuchar un coro integrado en su mayoría por jóvenes, interpretar de manera espléndida obras de arte que han quedado guardadas en la historia de la humanidad. La segunda, fue haber conocido a Cristian, que tras una breve charla y un “me gustó mucho” que salió directo desde su corazón, se fue muy contento, caminando, nuevamente a la calle en la  que ha vivido toda su vida, a las misas cosas, a la misma rutina, pero siendo diferente. Esa noche, Cristian conoció el arte, ese arte que se crea con el esfuerzo de los mexicanos, con dedicación, con entrega, con talento y con pasión.

Así que esta columna, la dedico con todo cariño a todas aquellas personas que se dedican a crear, a difundir el arte, a enriquecer la cultura. La dedico con todo cariño al Coral Maestoso que si bien en la presentación no fue apreciado de la manera que debió serlo por los organizadores, a quienes me permito señalar apoyaron de manera totalmente gratuita, fueron grandemente apreciados por quienes pudimos escucharlos, y también la dedico a Cristian, que en algún lugar de esta ciudad, camina ahora con la música del coro, haciendo eco en su corazón.

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